Todo niño supone llegar al mundo fruto del amor de un hombre y una mujer. Pero sabemos que son muchas las circunstancias que impiden que todos puedan gozar de la presencia del padre.
Algunas de ellas, como la muerte, serán inevitables, pero existen otras, ser madre soltera, haber experimentado una violación, una enfermedad, un viaje o una jornada laboral que no permite poder ver a los niños despiertos también provocan este sentimiento de ausencia en el pequeño, pero también existen casos en que la ausencia no es física, sino que el padre no se ocupa de los hijos o los hijos manipulados por la madre no permite que estén en contacto.
































